Con ilusión renovada, alegría y muchas ganas de compartir, el grupo juvenil cristiano del Movimiento Calasancio ha comenzado un nuevo curso pastoral. Una nueva oportunidad para encontrarnos, crecer juntos en la fe y seguir descubriendo a Jesús de Nazaret como centro de nuestra vida, de nuestro grupo y de nuestro compromiso con los demás.
El Movimiento Calasancio es un espacio de crecimiento personal y espiritual, de catecumenado y de encuentro con Jesús, en el que niños y jóvenes aprenden a conocerlo, seguirlo y vivir el Evangelio desde la espiritualidad calasancia. Un camino compartido en el que la fe se fortalece a través de la oración, la convivencia, la formación, el juego y el servicio.
En este comienzo de curso, volvemos a poner en marcha nuestra tienda calasancia, símbolo de una comunidad que quiere permanecer abierta a Dios, a los demás y a la realidad que nos rodea. Una tienda que se construye entre todos y que encuentra en Jesús su mástil y su principal punto de apoyo.
A lo largo de nuestras reuniones y actividades, iremos profundizando en los valores que dan identidad al Movimiento Calasancio: la acogida, la apertura, el compromiso, la alegría, la unión y el espíritu misionero. Valores que no queremos quedarnos solo en palabras, sino hacer realidad en nuestros gestos cotidianos, en nuestras relaciones y en la manera de mirar y cuidar el mundo.



Queremos que cada joven encuentre en el grupo un lugar donde sentirse acogido, valorado y acompañado; donde compartir sus preguntas, descubrir sus capacidades y crecer junto a otros desde la confianza, el respeto y la alegría de sabernos parte de una misma familia.
Este nuevo curso pastoral nos invita a seguir avanzando en nuestro camino de fe mediante encuentros de grupo, dinámicas, juegos, momentos de reflexión, oración y formación cristiana. Cada actividad será una oportunidad para conocernos mejor, estrechar nuestros lazos y descubrir cómo el Evangelio puede iluminar nuestras decisiones y transformar nuestra manera de vivir.
Queremos aprender de Jesús, Buen Pastor, que entrega su vida, pasa haciendo el bien y sale al encuentro de los pequeños y sencillos para acompañarlos. También nos inspira María, Divina Pastora, ejemplo de entrega, confianza y disponibilidad, y el testimonio del P. Faustino, que supo vivir atento a la voz de Dios y a las necesidades de su tiempo.
Desde esta espiritualidad, el grupo juvenil se convierte en un espacio privilegiado para el catecumenado y el crecimiento cristiano: un camino en el que la fe se descubre, se celebra, se comparte y se traduce en compromisos concretos. Porque seguir a Jesús no consiste únicamente en conocer su mensaje, sino también en hacerlo vida allí donde estamos.
La alegría es uno de los rasgos que nos identifican como Movimiento Calasancio. Nace de reconocer el regalo de la vida, la riqueza de cada persona y la oportunidad de caminar juntos. Por eso, queremos que nuestros encuentros estén llenos de entusiasmo, amistad, confianza y esperanza.
Pero nuestra alegría también nos impulsa a mirar más allá de nosotros mismos. El compromiso con la justicia, la paz, la solidaridad y el cuidado de la creación forma parte de nuestra manera de vivir el Evangelio. Estamos llamados a mantener los ojos y el corazón abiertos para descubrir las necesidades de quienes nos rodean y responder con generosidad.
Así, cada encuentro, cada gesto de ayuda y cada iniciativa compartida se convierten en una oportunidad para hacer presente el amor de Jesús y construir un mundo más humano y fraterno.


Comenzamos este curso con el deseo de seguir creciendo como grupo y como comunidad cristiana, fortaleciendo nuestra unión en la Eucaristía y sintiéndonos parte de la Iglesia, llamados a anunciar la Buena Noticia con nuestra vida.
Las cuerdas de nuestra tienda nos recuerdan que estamos llamados a ser puente entre Jesús y los demás; las piquetas nos ayudan a mantenernos firmes en nuestro compromiso; y el mástil nos recuerda que Jesús de Nazaret es quien sostiene, convoca y da sentido a todo lo que vivimos.
Tenemos por delante un curso lleno de encuentros, experiencias y nuevas oportunidades para crecer. Queremos vivirlo con el corazón dispuesto, la mirada atenta y las manos abiertas, aprendiendo a caminar juntos y a descubrir a Dios presente en nuestra vida cotidiana.
Con Jesús en el centro, María, Divina Pastora, como guía y el estilo del P. Faustino como inspiración, levantamos nuestra tienda calasancia y nos ponemos en camino. Porque la fe crece cuando se comparte y el Evangelio se hace vida cuando lo llevamos, con alegría, a los demás.
¡Que este nuevo curso pastoral sea una aventura compartida de fe, amistad y compromiso!

