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«Y tú, ¿Quién eres?» Conversación con M. Mª José Sotelo

Con el lema de este curso —“Y tú, ¿quién eres?”— queremos detenernos a mirar hacia dentro, a conocernos mejor y descubrir la huella de Dios en nuestra historia. Por ello, inauguramos esta sección de entrevistas que publicaremos a lo largo del curso. Y lo hacemos de la mano de M. Mª José Sotelo, Superiora General del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora, con quien hemos tenido la alegría de conversar con motivo de la Visita Canónica a nuestro Colegio. En esta entrevista comparte con nosotros su mirada sobre la identidad, la vocación y el sentido de pertenecer a la gran familia calasancia.

1. Para comenzar… El lema de este curso nos invita a mirarnos por dentro y responder a una pregunta muy sencilla, pero profunda: “Y tú, ¿quién eres?”.
¿Quién dirías que eres tú, más allá de los títulos o responsabilidades?

 Soy una mujer comprometida con el Señor Jesús en el Instituto Calasancio de Hijas de la Divina Pastora, para seguirle y servirle en los más pequeños, en los niños y los jóvenes. Soy una Religiosa Calasancia.

 2. Un camino con sentido. ¿Cómo descubriste tu vocación y qué significa para ti formar parte del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora?

De pequeña yo era una niña muy sensible a lo religioso. Me emocionaba cuando me contaban las palabras y los hechos de Jesús narrados en el Evangelio y con las películas sobre Jesús, y yo ya quería ser como Él. Pero en la vida hubo idas y venidas a la idea de ser religiosa. Estudié en un Colegio de las Calasancias, y el testimonio de las religiosas me fue ganando. Hasta que una de ellas me propuso directamente si yo no estaría llamada a seguir a Jesús; me dijo que no fuera cobarde y lo pensara. Y así fue. A los 21 años entré en el noviciado del Instituto Calasancio, y continué en las distintas fases de formación, luego profesé como religiosa, y hasta hoy, que sigo siendo feliz en mi vida como religiosa.

Ser calasancia significa sigo a Jesús, me comprometo con el Reino de Dios, con los necesitados, y lo hago con otras hermanas, con las que vivo en comunidad, y con otros hermanos con los que comparto la misión de educar a niños y jóvenes, especialmente a la mujer.

3. Una curiosidad sobre su labor actual. Eres la Superiora General del Instituto. ¿Puedes contarnos cuál es tu misión y qué significa una visita canónica?

Ser Superiora General es un servicio que me pidieron mis hermanas de la Congregación, y supone la responsabilidad de conocer y acompañar a las religiosas, a los laicos, a tantos niños y jóvenes de nuestros colegios en todos los lugares del mundo en los que estamos presentes. Conocer los muchos valores que hay en cada cultura en los que están insertas las casas y comunidades, y aprender de ellos, compartir con ellos la vida, la fe. También saber de sus dificultades y buscar soluciones a las mismas; descubrir otras maneras de servir a los demás, sobre todo a los más pobres y vulnerables. Compartir con todos y animar a cada uno en sus vidas y en la misión. Crear unidad y fomentar la comunión en todo el Instituto.

Una Visita Canónica es una visita que se hace a las comunidades y misiones del Instituto una vez cada 3 años, para acompañar a las religiosas y conocerlas mejor; compartir con las hermanas de la comunidad y con los profesores y personal del colegio, los grupos de Misión Compartida, los AMPAS, los niños, los jóvenes. Conocer sus inquietudes, sus sueños y deseos, sus dificultades, y animar a todos a realizar la misión educativa con talante evangélico y con el estilo carismático Calasancio de Hijas de la Divina Pastora. Saber que se siguen las indicaciones que se llevan adelante en todo el Instituto y aprender de todos y cada uno todo aquello que pueda ayudar a otros a realizar la misión mejor. Tiene un “tinte” más oficial que otras visitas, porque se intenta abarcar a todos los estamentos del colegio y de la comunidad, con sus proyectos, registros y sus implicaciones también económicas.

4. El corazón calasancio hoy. Desde tu experiencia, ¿qué rasgos crees que definen el espíritu calasancio en nuestros días, tanto en las religiosas como en los laicos, familias y profesionales, que compartimos la “divina misión de la educación”?

Algunos de los rasgos son, el de la acogida, la cercanía, la sencillez. En el cuidado y el amor a los más necesitados. En la atención que se le da a cada niño, a cada persona que se acerca a nosotros. Acompañar a cada uno en su proceso de crecimiento y en el descubrimiento de su SER, y aprender y dejarse acompañar por los demás.

5. Teniendo como modelo a la Divina Pastora. El Padre Faustino nos enseñó que educar es enseñar a SER desde la pedagogía del amor y el acompañamiento, ¿cómo crees que podemos vivir esa manera de educar en nuestros colegios, en un mundo tan rápido y cambiante?

Podemos revertir esa rapidez con la que nos va arrastrando la vida si nos “paramos” con cada niño, joven, persona y los miramos a los ojos, y los hacemos sentir únicos, valiosos, auténticos, y nos ponemos a la escucha de lo que nos quieren decir, comunicar. Esto es amar. Esto es acompañar, dejar que una mirada nos traspase, y que un corazón hable a otro corazón. Esto es esencial para que cada uno pueda sentir que ES diferente, y por lo tanto, un tesoro para los demás.

6. Mirar con esperanza. ¿Qué mensaje te gustaría dejar a toda la comunidad educativa de nuestro Colegio que comienza este curso con ilusión y con el deseo de conocerse mejor?

Quisiera animar a todos a vivir con esperanza y con sentido, sabiendo que la vida nos aporta las claves que nos desvelan que merece la pena estar aquí, siendo lo que soy, porque Dios me ama y me llama a ser lo que soy; los demás me aportan la riqueza de lo que son y me invitan a ser mejor; y que mi vida se enriquece cuando me doy a los demás con generosidad.

7. Una pregunta final… Si Jesús te hiciera hoy la misma pregunta del lema “Y tú, ¿quién eres?”, ¿qué le responderías?

Soy una mujer que quiere vivir en coherencia con el Evangelio, siguiéndolo a Él como Religiosa Calasancia, junto con otras y otros, e intentando hacer el bien, como hizo él, con gestos y palabras, sobre todo, en el mundo de la educación, intentando poner un granito de arena para que el mundo sea un poco mejor.

Muchas gracias, M. Mª José, tu cercanía y tus palabras nos animan a vivir con autenticidad, alegría y espíritu calasancio este curso escolar.