En el mes de febrero, y en el marco del lema que nos acompaña este curso, “Y tú, ¿quién eres?”, nuestra sección de entrevistas pone el foco en una presencia que da identidad, sentido y corazón a nuestro Colegio: la comunidad de Religiosas Calasancias. Coincidiendo con la celebración del Día de la Vida Consagrada, el pasado 2 de febrero, nos acercamos a las siete religiosas que, desde distintas procedencias, edades y trayectorias educativas, comparten una misma vocación de entrega, educación y servicio. A través de sus palabras, queremos conocer quiénes son, cómo viven su vocación y qué significa hoy la vida consagrada dentro de una comunidad educativa.
I. Nos acercamos
1.¿Quiénes formáis la comunidad de religiosas calasancias del Colegio y qué rasgo personal o vocacional os define a cada una? 
Consideramos que a todas nos define la profunda vocación y pasión por la educación, también ahora que varias estamos “retiradas”, pues gozamos de una intensa vinculación pedagógica.
Ya más desde lo personal, ponemos nuestros dones y rasgos al servicio de la comunidad, y desde ahí valoramos los valores de cada una: M. Leonor tiene mucho tesón y se muestra siempre servicial; M. Concha es muy sociable y abierta, también muy detallista; M. Dolores se caracteriza por su alma misionera, por su mirada siempre atenta al otro; M. Felisa es muy cercana, alegre y gran pedagoga; M. Soledad es incansable, con gran capacidad para acompañar y hacer lectura creyente de la realidad; M. Pilar es trabajadora, preocupada por la pastoral y siempre disponible; y M. Assumpta es entregada y observadora, con gran inquietud por aprender… Entre todas, como en cada casa y familia, hacemos comunidad.
2. ¿Qué significa para vosotras celebrar la Jornada de la Vida Consagrada y cómo os interpela el lema de este año?
A grandes rasgos significa, sobre todo, agradecimiento a Dios por la llamada y por poder celebrarlo con los religiosos y religiosas de Daimiel y toda la Iglesia local. Desde el lema de este año “¿Para quién eres?”, nos vemos como consagradas, somos del Señor y para los hermanos.
3. Desde vuestra experiencia, ¿qué significa vivir hoy la vida consagrada en comunidad?
Es una oportunidad para vivir la entrega, no en solitario, sino con otras hermanas que también han sido llamadas y convocadas a vivir la fraternidad y el mismo carisma.
4. Convivís religiosas de distintas edades, procedencias y trayectorias educativas. ¿Qué os aporta esta diversidad como comunidad?
La diversidad es una riqueza. Siempre es enriquecedor el contraste con otros puntos de vista a la hora de vivir el carisma, también ver cómo Dios va actuando en cada una y modelando nuestro corazón. A su vez, es un reto que supone apertura, aceptación, respeto, valorar a la hermana, acogida, escucha y posibilidad de aprender.
5. Para la religiosa de mayor edad: Después de tantos años de vida consagrada y educativa, ¿qué cambios y qué valores que permanecen percibes en la escuela y en los niños de hoy? ¿Qué sigue dando sentido a tu vocación?
Como cambios creo que hoy se vive de forma más acelerada y menos reflexiva, ha aumentado el individualismo y la dificultad para la relación. Los niños son niños en todas las épocas y lugares; son como esponjas que, con mucho amor y cuidado, se les ayuda a crecer como personas y como cristianos; se les acompaña en ese proceso de crecimiento hasta descubrir y ser ellos mismos. Lo que sigue dando sentido a mi vocación es colaborar, desde nuestras posibilidades, en este proceso.
6. Para la religiosa más joven: Como religiosa joven, ¿cómo vives tu vocación en el mundo actual y qué te gustaría decir a los niños y jóvenes que se están planteando quiénes son y para qué viven?
La vivo sabiéndome enviada por la comunidad, la Congregación y en la relación directa con los niños, consciente de que – con los dones y debilidades personales- colaboramos en la construcción de un mundo mejor.
Vivir la vida consagrada como joven en el mundo de hoy es saber a quién estás buscando, es saber qué quieres hacer con tu vida, es adaptarme al mundo, pero sin perder de vista mi objetivo: el Dios que encendió en mí ese profundo deseo de entrega y sacrificio total, me da la gracia necesaria en cada momento para seguir adelante. El encuentro continuo con Él, en la oración y la vida fraterna, son mis fuentes seguras de fortaleza en mi camino vocacional. También estar abierta y obediente a Dios a través de mis superioras me hace sentir la profunda alegría, paz y libertad interior. Y es que el mundo ofrece muchas oportunidades, pero muy pocas opciones; creo que la vida consagrada es una de esas pocas opciones que, para mí, valen la pena.
A los jóvenes os digo, como hizo nuestro padre Fundador “sois joyas preciosas”, sois hijos amados de Dios. Vosotros sois barro y Dios el Alfarero, abandonaos en sus manos en el silencio y en la oración, Él os moldeará. Dadle la oportunidad de actuar en vuestras vidas y no os arrepentiréis. Os puedo asegurar que no hay alegría y paz comparables a las que provienen de hacer la voluntad de Dios.
7. ¿Cómo es un día normal en la vida de una religiosa?
Comenzamos el día orando en comunidad Laudes y celebrando la Eucaristía, presentando al Señor nuestra jornada, pidiendo luz a Dios y escuchando su Palabra, para vivir todo lo que nos acontezca desde Él. A continuación, vamos a la misión en nombre de la Congregación y tratamos de dar lo mejor de nosotras mismas. Al atardecer, finalizando la jornada, damos gracias a Dios por todo lo vivido, rezando juntas los salmos de Vísperas y un tiempo de encuentro personal con Dios. Finalizamos nuestro día compartiendo lo vivido en un rato de expansión e interesándonos por lo acontecido en el mundo y la Iglesia.
8. Además de enseñar, ¿qué otras cosas llenan vuestro día y os hacen felices?
La vida fraterna en la comunidad. Compartir con las hermanas la vida, las alegrías y preocupaciones y también la misión con los profesores y personal del Colegio. Relacionarnos con los laicos, familias y miembros de la comunidad educativa del Colegio.
9. ¿Qué cosas tenéis en común con cualquier familia o persona (aficiones, celebraciones, momentos de descanso…)?
En comunidad y, en paralelo a una familia, compartimos trabajo, bienes y espacios, oración, comida, formación, celebraciones de los cumpleaños, eventos, conocer otros lugares, descanso y momentos de expansión y lúdicos (ver alguna película interesante, momentos de ocio) …
10. A veces la vida religiosa se ve como algo lejano o difícil. ¿Qué diríais para ayudar a verla como una opción de vida alegre y actual?
Hoy, como ayer y siempre, sigue siendo actual la llamada del Señor a seguirle de cerca y el entregarse a los demás. Responder a esa llamada conlleva una alegría profunda que, como dice Jesús, nada ni nadie puede arrebatarnos. Lejos de perder la libertad creces en ella; lejos de perder capacidad de amar, el corazón se ensancha y conlleva a acoger y amar a todos; lejos de perder autonomía y ser pobre, te enriqueces al compartir todo con la comunidad y en el Instituto.
11. ¿Qué es lo que más suele sorprender a quienes os conocen de cerca por primera vez?
Suele sorprender nuestra cercanía, acogida, naturalidad, sencillez, alegría y que Dios nos hace capaces de vivir la fraternidad en comunidad. También la disponibilidad para estar allí donde las superioras ven que podemos servir mejor, de no poseer nada como propio.
II. La comunidad religiosa en la vida del Colegio
12.¿Por qué es importante que una comunidad religiosa esté presente y viva en un colegio en la actualidad?
Como testimonio de la presencia del Carisma. Estar disponibles para colaborar, ayudar, escuchar, acoger, servir y compartir.
13. ¿Qué aporta la comunidad calasancia a la identidad y al proyecto educativo del centro?
El poder ir haciendo historia calasancia junto a todos los que colaboran y/o viven la misión a través de los acontecimientos de cada día.
14. ¿De qué manera vuestra misión se hace visible más allá del aula o de las tareas concretas que realizáis?
Pensamos que nuestra misión se hace visible en nuestra capacidad para estar con y entre los niños, el personal del colegio, las familias… Mostrar interés por sus vidas, preocupaciones etc.
III. Educación, familias y comunidad
15. ¿Qué papel consideráis que tienen las familias en la educación y en la construcción de una auténtica comunidad educativa?
Consideramos que los padres son los primeros educadores y al confiarnos a sus hijos implica que aceptan nuestra colaboración. Caminar juntos buscando siempre el bien y el crecimiento de los niños es fundamental para que vayan madurando sanos.
16.¿Qué mensaje os gustaría transmitir a las familias del Colegio sobre la importancia de caminar juntos escuela, familia y vida religiosa?
Es una responsabilidad que tenemos en común, ser padres y también ser educadores. Es imprescindible ir a una escuela- familia para poder acompañar a los niños en su crecimiento humano y cristiano.
IV. Cierre: mensaje a la comunidad educativa
17. Desde vuestra experiencia, ¿qué valores de la vida religiosa calasancia creéis que pueden ayudar también a las familias en su día a día?
Humildad, escucha, acogida, firmeza, paciencia, amor, pedagogía preventiva, amor a María, educar, acompañar
18. Para terminar, si tuvierais que responder hoy a la pregunta “Y tú, ¿quién eres?”, ¿qué diríais?
Hijas de Dios en Jesucristo, hermanas de la humanidad. Intentamos ser colaboradoras con Dios en la extensión del Reino, instrumentos en sus manos. Mujeres enamoradas de Dios y apasionadas por la humanidad. Siempre en proceso, en camino. Agradecidas por el milagro de poder vivir la fraternidad y en Misión Compartida con los laicos, asumiendo nuestras debilidades y contando con la fuerza del Espíritu Santo y la intercesión de María, Madre y Pastora.
Despedida
Gracias por abrirnos vuestra casa y vuestro corazón, por compartir con nosotros «¿Quiénes sois?». Que vuestro testimonio siga siendo luz y referencia para nuestros alumnos, familias y educadores.

