Mayo siempre ocupa un lugar especial en nuestro colegio, pero este año lo vivimos con una intensidad renovada gracias a múltiples iniciativas que nos invitan a celebrar juntos la fe, la esperanza y el legado compartido que nos une como comunidad educativa.
Una de las primeras muestras visibles de este espíritu es la Cruz de Mayo, que ya luce en la entrada principal del Centro. Ha sido fruto del trabajo conjunto y conjuga, con especial colorido, las claves de este Año Jubilar de la Esperanza y de nuestro lema del curso “Herederos de un tesoro compartido”.
El 9 de mayo, día previo a la festividad de la Divina Pastora, celebraremos la jornada de Oración Continua para pedir por las intenciones de la Iglesia —en este momento tan significativo de inicio del cónclave— y del Instituto Calasancio en este Año Vocacional. Una oportunidad para abrir el corazón y redescubrir, como decía San Faustino Míguez, la “joya de inapreciable valor” que es nuestra vocación.
En este mismo sentido, seguiremos honrando a María en el Triduo que tendrá lugar los días 12, 13 y 14 de mayo a las 18:00 h en la Capilla del Colegio. Las celebraciones contarán con una participación muy especial: los más pequeños ofrecerán sus poemas y canciones dedicados a la Virgen, preparados con entusiasmo como signo de su amor a ella. Durante esa semana, también las oraciones de la mañana y las tutorías girarán en torno al tema vocacional, haciendo de este tiempo una verdadera búsqueda de la llamada que Dios hace a cada uno de nosotros.

Y, por supuesto, en este mes tan mariano, no podíamos dejar de rendir un merecido homenaje a todas las madres. Con gran cariño, nuestros alumnos han preparado detalles llenos de ternura que han llegado a los hogares, como pequeño reflejo del agradecimiento y el amor que sentimos por ellas.


Que guiados por María Divina Pastora, modelo de esperanza, entrega y vocación, sigamos compartiendo con alegría el tesoro espiritual que hemos recibido. Os esperamos.

