Miembros de la Comunidad Educativa: Religiosas, docentes, monitores del Movimiento Calasancio y Oratorio y personal del PAS, disfrutaron el pasado fin de semana de una experiencia calasancia en la cuna de San José de Calasanz.

        A las 12:00 h. del viernes 24 de abril, partía la expedición daimieleña calasancia con rumbo a un pueblecito de la provincia de Huesca donde empezó todo. El nombre del pueblo era Peralta de la Sal, pueblo natal de San José de Calasanz.

        Las 9 horas de viaje se intercalaron con la recogida de M. Pilar en Madrid y la parada en Zaragoza, para visitar la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar. También tuvimos oportunidad de reencontrarnos con seres queridos que viven allí, como fue el caso de la madre y hermano de M. Pilar Castiello y la hermana de Mª José Fernández de Simón junto con su cuñado, sobrinas y los maridos e hijas de estas.

 


 

 

 

        A las 21:05 llegábamos a nuestro destino, Peralta de la Sal, y más concretamente a la casa-cuna de San José de Calasanz de los PP. Escolapios. En ella encontramos a otros compañeros calasancios de otros lugares de España (Alicante, Monóvar, Madrid, Getafe, Sevilla, etc..., y tras cenar todos juntos, nos retiramos a una sala, donde M. Felisa introdujo la convivencia de ese fin de semana para los integrantes de Misión Compartida, expuso el tema: “seguir a Jesús con Calasanz y Faustino en comunidad”, presentó a los ponentes (el Padre Escolapio Manel Camp y el laico escolapio Guillermo Gómez Megías)  y nos dirigimos hacia la capilla a orar.

        Al día siguiente, a las 8:30 tuvimos laudes, desayunamos y empezamos las dinámicas preparadas por los ponentes. La primera consistió en visitar el Templo parroquial dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, que alberga la pila bautismal donde fue bautizado el Santo. En ella meditamos sobre su vida y nuestra misión educadora dentro de la Iglesia Católica y pudimos traernos de recuerdo un trocito de sal, la cual se conseguía en las salinas del pueblo.

 


 

 

 

        La segunda actividad, fue la marcha hacia la ermita de Nuestra Señora de la Ganza, en el término municipal de Calasanz. Con la lectura previa de los discípulos de Emaús, fuimos andando en grupos de tres hasta la ermita, haciéndonos preguntas sobre nosotros mismos, de cómo es nuestro camino en la vida y compartiendo vivencias y emociones con nuestros compañeros de viaje. Cuando llegamos, nos recibieron el matrimonio encargado del mantenimiento de la ermita, que muy gustosamente nos enseñó cada rincón del lugar. El complejo religioso, estaba formado por la iglesia de una sola nave construida en el s. XVII con piedra de cantería, y otro edificio anexo denominado “casa del ermitaño”, donde todavía conservaba la estancia de la pisa de la uva y la cueva con tres grandes barricas de más de 300 años, en las que se fermentaba el mosto para repartir el vino en los días de fiesta de la Virgen. En la ermita tuvimos tiempo de reflexión, tiempo que vino corto, por lo inspirados y la emoción que todos llevábamos en el espíritu.

 


 

        Volvimos para comer, y ya en la tarde tuvimos una experiencia personal única. Por todo el recinto de la casa, se crearon 8 espacios de meditación sobre nuestra actividad cristiana en la vida, girando todo en los valores del carisma calasancio. En cada espacio (Amor de Dios, vida compartida, ministerio específico, pobreza, dedicación pedagógica, humildad, oración y paciencia), leíamos individualmente una redacción del tema concreto, meditábamos, nos hacíamos preguntas personales y nos invitaban a plasmar esos sentimientos sobre un lienzo en formato A4 con pinturas de colorines y/o acuarela.

 


 

 

        En esa misma tarde, también tuvimos la oportunidad de visitar el museo de los Escolapios dentro de la casa. Nuestro guía fue un sabio Escolapio que nos fue transmitiendo la historia de Calasanz, sus reliquias, las obras de arte y  los libros que marcaron el nacimiento de los Escolapios en España y América, así como la trágica historia ocurrida a los PP. Escolapios de la zona durante los dos primeros meses de la guerra civil española.

 

 

 

        Al final del día se pusieron en común las obras de arte creadas por los participantes, cenamos y nos reunimos juntos para celebrar la velada.

        El domingo, último día, disfrutamos de los laudes, marchamos al "Lo Pilaret" (monumento con un olivo reciente, donde según cuenta la leyenda, siendo niño San José de Calasanz, se subió con un cuchillo acompañado por sus amigos para matar al demonio que estaba en lo alto del antiguo olivo que ocupaba ese mismo lugar). Posteriormente, se disfrutó de una sesión de puesta en común del fin de semana para mejorar la Misión Compartida, y se celebró la eucaristía en la capilla de la casa-cuna donde nación San José de Calasanz. En la celebración, ocupó la Sagrada Cátedra el Padre Escolapio Manel Camp,  y en ella se presentaron todos los sentimientos que habíamos vivido durante el fin de semana.